
Origen de las cabras en Canarias.
Parece ser un hecho claro que la aparición de los caprinos en el archipiélago canario, hace unos 500 años antes de Cristo, se dio junto con la llegada de los aborígenes y otras especies domésticas (ovinos de pelo, porcinos y perros), como así lo demuestran los restos arqueológicos encontrados en las distintas islas.
Antiguas crónicas de navegantes, relatan sobre la presencia de grandes cantidades de animales en el archipiélago debido a la excelente adaptación de estos a las condiciones ambientales de las distintas islas.
Desde un comienzo, el caprino resultó ser la especie más importante para los aborígenes ya que era la fuente de alimentos (carne y leche), vestimenta (pieles) y a partir de los huesos y cornamentas creaban sus utensilios e instrumentos.
A partir de una única población inicial de animales, la acción del aislamiento al que estuvieron sometidos los mismos, más la adaptación a las condiciones ambientales de cada isla (más húmedas las islas occidentales, más áridas las orientales), llevó a que se fuese separando en distintas subpoblaciones, hasta llegar a conformar las razas que actualmente conocemos.
Esta teoría se ve respaldada por una serie de estudios de genética molecular, especialmente de ADN mitocondrial, los cuales indican que las razas canarias tienen una mayor cercanía con las cabras africanas que a las europeas; así como una clara separación de las mismas en cuatro razas: Palmera, Majorera, Tinerfeña norte y Tinerfeña sur
Estas diferencias genéticas se “visualizan” a nivel de diferencias morfológicas, productivas, reproductivas e incluso de comportamiento como lo comprueban los estudios de caracterización llevados a cabo en las distintas razas.
Información extraída de “Influencia histórica y actual de los genotipos canarios en la población caprina americana” de J. Capote; A. Tejera; M. Amills; A. Argüello, M. Fresno y J.L. López. AGRI 2004,35:49-60.
El reconocimiento oficial de las razas de ganado caprino autóctono canario se ha dado en una serie de etapas que ha llevado bastantes años hasta alcanzar el status de razas individuales que tienen hoy.
Es en el año 1947 que por primera vez se hace referencia escrita sobre la existencia de una población caprina diferenciada en las islas Canarias. Muchos años más tarde, en 1980, Esteban y Tejón describen la cabra Canaria, diferenciando tres subpoblaciones: la de la isla de Tenerife, la isla de la Palma y la isla de Fuerteventura, incluyéndolas en su catálogo de razas autóctonas españolas.
En 1985, Juan Capote, investigador del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, describe más profundamente estos mismos tres grupos étnicos que pasan a reconocerse como Agrupación Caprino Canaria.
Reconocimiento como Agrupación Caprino Canaria.
En la orden del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, de fecha 25 de abril de 1985 se publica la reglamentación específica del Libro Genealógico y de Comprobación de rendimientos productivos para la Agrupación Caprina Canaria, figurando también en la 2ª edición del Catálogo Oficial de Razas Autóctonas españolas, reconociéndose como una raza con tres tipos: palmero, majorero y tinerfeño.
Reconocimiento como raza Tinerfeña.
En la orden APA/2420/2003 del 28 de agosto, se modifica el Catálogo Oficial de razas de Ganado de España en el apartado de razas autóctonas caprinas suprimiéndose la Agrupación Caprino Canaria e incorporándose las razas Majorera, Palmera y Tinerfeña.
BOE del 5 de setiembre de 2003
Gestión de su Libro Genealógico.
La orden de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias, con fecha 14 de mayo de 2007 aprueba la Reglamentación específica del Libro Genealógico de la raza caprina Tinerfeña; este último paso oficial en el camino al reconocimiento como raza ha hecho posible que la gestión de la raza Tinerfeña este en manos de los criadores que se agrupan en la Asociación de Criadores de Cabra Tinerfeña.
BOC martes 22 de mayo de 2007.

Valoración: 80,3
Ganadero: Juan Jesús González Cabrera
Localidad:Los Realejos